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Las texturas: el primer acercamiento a su entorno

junio 14, 2021

Conforme vas conociendo a tu bebé, te darás cuenta de que el mundo que le rodea le sorprende: la música, las voces y lo que ve. El primer año de vida es primordial para estimular sus sentidos y así tener un buen desarrollo.

Es justo en sus primeros meses de edad en que puedes comenzar a generar oportunidades de aprendizaje por medios sensoriales, como son las texturas.

La textura es la forma en que están entrelazadas las fibras de un tejido o composición de una superficie que es percibida por medio del tacto, que es el sentido que está más desarrollado al momento del nacimiento.

Proporciona a tu bebé las siguientes texturas para que comience a explorar el mundo: 

  • Tela: Cuida que sean fibras suaves y que no deje pelusa, pues tu bebé la estará tocando en varios momentos y podría llevársela a la boca.  
  • Gelatina: El rostro de tu bebé se transformará al sentir esta textura. Es bueno que coloques diferentes bloques de gelatina en un recipiente y que lo dejes explorar a su gusto; no te preocupes si quiere llevárselo a la boca pues es totalmente comestible. 
  • Semillas: Muestra a tu bebé recipientes con arroz, frijol, lenteja, maíz y otro con varias semillas, después introduce sus pies en cada uno de ellos por unos minutos para que sienta las diferentes texturas. Mantente siempre alerta para que no los tome y se los lleve a la boca. 
  • Azúcar: Este es otro material que disfrutan los bebés. Coloca azúcar en una bandeja e introduce los pies de tu bebé en ella. Ten mucho cuidado de que no la toque y la lleve a su boca.  
  • Plumas: Juega con ellas y usa colores brillantes para que la sorpresa de tu bebé sea mayor. 

Algunos de los beneficios de la estimulación sensorial son: 

  • Desarrollo de conexiones neuronales. 
  • Mejora la coordinación. 
  • Invita a la exploración y la interacción con el mundo. 
  • Impulsa la creatividad y curiosidad.

 

Te dejamos la siguiente actividad para realizar en cualquier momento: 

Panel de texturas 

Coloca en diferentes recipientes los materiales mencionados anteriormente a manera de panel. Coloca a tu bebé frente a ellos y juntos vayan descubriendo la sensación de cada uno. Permite que tu bebé se acerque a cada textura y la disfrute. 

¡El contacto con cada una de las texturas le ayudan a descubrir el mundo! Recuerda impulsarlo en todo momento para que con base en las experiencias que tengan en sus primeros meses, la arquitectura del cerebro se va desarrollando.

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10 cosas que nunca debes hacerle a un bebé

junio 7, 2021

Te contamos qué cosas NUNCA debes hacer con un bebé y así evitar, tanto ponerle en peligro como que sufra innecesariamente.

1. Zarandearlo
Por más que te sientas frustrado si el bebé no para de llorar, jamás debes sacudirlo, ya que el daño puede ser irreversible. Las sacudidas pueden hacer que el frágil cerebro del bebé se mueva adelante y atrás en el cráneo y sufra contusiones e incluso hemorragias, lo que deriva en daños cerebrales permanentes o incluso la muerte.

2. No llevarlo en brazos
Un consejo habitual de las abuelas a las madres era no criar a los bebés en brazos para que no se acostumbraran y tener así más libertad. Sin embargo, de nuevo se está volviendo a la práctica de criar a los niños en brazos ya que ofrece, sobre todo al recién nacido, seguridad y confianza. Entre los 0 y los 18 meses el bebé necesita afecto y el contacto cuerpo a cuerpo es fundamental para establecer el vínculo.

3. Pegar al bebé
Todos los psicólogos son unánimes en torno a esta idea, para enseñar al bebé no es necesario darle un nalgada o manotazo. Basta con mirarle a los ojos y hablarle con voz muy firme. Los castigos físicos sólo convertirán al bebé en un niño más agresivo y con baja autoestima.

4. No sacarle los gases
Es fundamental que después de cada toma el bebé expulse los gases, es importante que invirtamos el tiempo necesario para que el bebé eructe y no vaya acumulando aire. Si no insistimos en ello, padecerá más cólicos de gases, le costará descansar e incluso puede despertarse por la molestia.

5. Abrigarle demasiado
En ocasiones los padres tendemos a abrigar en exceso al bebé, lo llenamos de muchas capas de ropa y lo arropamos además en mantas. Lo único que conseguimos es una sudoración excesiva y el bebé podría quedarse frío ya que el sudor no se evapora con tanta ropa y permanecerá mojado.

Es cierto que los bebés no regulan bien la temperatura y no se mueven por lo que entran peor en calor, pero basta con llevar la ropa adecuada para la temperatura del año y no excederse en el abrigo.

6. Dejarle llorar
Siempre se nos dijo que había que dejar llorar al bebé para que fuera aprendiendo la lección, sin embargo si lo hacemos con bebés entre los 0 y los 3 años puede perjudicar su desarrollo emocional. Generaremos altas dosis de estrés en el bebé y tenderá a ser un niño desconfiado, con baja autoestima y problemas para controlar sus emociones.

7. Dormir al bebé en brazos
Los hábitos de sueño se aprenden desde las primeras etapas, y los especialistas nos dicen que, aunque sí podemos tranquilizar al bebé en nuestros brazos antes de dejarle en la cuna, no debemos dormirle de esta forma, ya que desde el principio ha de aprender a hacerlo por sí mismo. En cualquier caso, sí es importante que le ayudemos a hacerlo cantándole una nana, diciéndole unas palabras cariñosas y acudiendo siempre que llore.

8. Dejarle sólo en el cambiador o en la cama
No confíes en que es pequeño y no puede moverse, los bebés pueden girar sobre sí mismos, por lo que es muy posible que si le dejas sólo para atender otra cosa, pueda moverse y caerse.

9. Dejarle sólo en el coche
Aunque sea para un recado breve, en verano la temperatura del coche puede alcanzar los 60 grados, e incluso en invierno, si va muy abrigado, podría darle un golpe de calor.

10. Dejar que duerma boca abajo
La postura más adecuada para el bebé en la cuna es boca arriba, es la más indicada, según los expertos, para prevenir la muerte súbita

 

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¿Qué es la permanencia del objeto?

abril 30, 2021

El concepto de permanencia del objeto se refiere a cuando un bebé aprende que cada objeto es único y comienza a entender que si un objeto desaparece de su vista, este no deja de existir. El psicólogo suizo Jean Piaget, especialista en estudios de la infancia, realizó diversas investigaciones acerca del concepto de la permanencia del objeto en la infancia.

¿Cuándo se presenta la permanencia del objeto en un bebé?

La permanencia del objeto se va desarrollando paulatinamente, así que Piaget decidió clasificarla en fases:

De los cero meses de vida y hasta los 8 meses: No hay permanencia del objeto. Si el objeto desaparece de la vista del bebé también desaparece de su mente, de acuerdo con Piaget.

De los 8 a los 12 meses: El niño es capaz de tomar el objeto que llame su atención, y si desaparece lo buscará. Por ejemplo, si el bebé mira que se oculta su sonaja debajo de una manta, él la buscará debajo de ésta. En esta etapa cometerá ciertos errores porque busca en el sitio donde ha aprendido a encontrar.

Entre los 12 y los 18 meses: Si el objeto es ocultado mientras el bebé observa, buscará justo detrás de donde se haya escondido. A esa edad ya es capaz de asociar los movimientos del objeto de un punto a otro si son visibles. Cometerá errores si el objeto se cambia de un lugar a otro sin que él lo vea, buscándolo en un lugar previo.

De los 18 a los 24 meses: Es en esta fase cuando podemos hablar al 100% de permanencia del objeto. El niño ya posee una representación simbólica del objeto, por lo que es capaz de imaginar a dónde se ha desplazado este aunque no lo vea. Ya no duda cuando se cambia el escondite del objeto ante su mirada y, si se hace sin que lo vea, iniciará una búsqueda del objeto más allá del sitio donde debiera estar escondido.

La permanencia del objeto y la separación

El niño reconoce la existencia del objeto aunque no esté presente o se le haya apartado de su vista, así que se dará cuenta de que sus figuras de apego seguirán existiendo aunque no pueda verlos. Es en este momento cuando aparece la ansiedad por la separación. Ahora el niño entiende que la figura de apego no desaparece y regresará en algún momento que no sabe y le produce angustia.

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Juego hecho a mano para enseñar a los niños a atarse los zapatos

abril 30, 2021
Con esta actividad DIY, los niños a partir de 5 años pueden aprender a atarse los cordones

Hay pasos muy grandes que los niños y niñas dan en su infancia, uno de esos pasos tiene que ver con los propios pies y el calzado, ¿adivinas de cuál se trata? Sí, atarse los cordones. Por eso te proponemos un juego hecho a mano, que puedes hacer fácilmente en casa, para enseñar a los niños a atarse los zapatos solos.

Esta actividad DIY está pensada para niños y niñas a partir de los 5 años y con ella fomentamos su autonomía y destreza manual. ¡Y sin más, comencemos a realizar nuestras tenis con agujetas!

MATERIALES

  • Agujetas de tenis
  • Hojas
  • Cartón o cartulina
  • Colores, crayones o plumones
  • Lápiz y borrador
  • Foamy

Siguiendo estos sencillos 4 pasos podemos llevar a cabo nuestra actividad:

1. Hacemos nuestro tenis sobre una hoja, tenemos varias opciones para hacerla: calcarla de algún dibujo (puedes guardar e imprimir esta imagen nuestra) o dibujarla vosotros mismos. Incluso, podéis coger un tenis pequeño de tus hijos para dibujar su silueta. Después la rotulamos para que se vea mejor.

2. Coloreamos y adornamos el tenis con las crayolas, colores o plumones. Podemos utilizar recortes de algún resto de foamy que tengamos por casa. En este caso hemos utilizado para hacer la punta del tenis y darle otro toque diferente y más llamativo.

3. Recortamos el tenis y la pegamos sobre un cartón, cartulina o alguna superficie más dura y con consistencia para que sea más resistente. Volvemos a recortar el tenis y los orificios para poder introducir la agujeta.

4. Vamos atravesando la agujeta por los diferentes orificios y ya lo tenemos. ¡Listo nuestro tenis!

Si haces dos tenis, aprovecha para poner «derecha» e «izquierda» en cada una de ellas para que los niños también aprendan a diferenciar ambos lados.

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Ejercicios con pelota para favorecer el gateo

abril 29, 2021

Ayudar a fortalecer los músculos de tu bebé es una buena práctica que puedes aplicar para impulsarlo a gatear. El gateo es una etapa muy importante, con su ayuda se activan conexiones neuronales en el cerebro y se promueve el patrón cruzado, que es la acción de poder coordinar al mismo tiempo mano derecha con pie izquierdo, y viceversa. 

Por lo regular, los bebés comienzan a gatear entre los siete y diez meses, sin embargo, algunos pequeños podrían hacerlo un poco después. A continuación, te compartimos algunos ejercicios que puedes practicar con él o ella desde la etapa reptar, solo necesitarás una pelota muy grande como las que se ocupan para yoga o pilates 

1. Pon a tu bebé boca abajo sobre la pelotacolócate detrás de la pelota, sostenle firmemente de los tobillos y deslízalo suavemente hacia adelante y hacia atrás.  

Puedes poner sobre el suelo su juguete favorito y alentarle a alcanzarlo cuando lo deslizas hacia adelante. 

2. Acomoda a tu bebé boca arriba sobre la pelotacolócate detrás de la pelota, sostenle firmemente de los tobillos y deslízalo lentamente hacia adelante y hacia atrás. 

Procura tener cuidado al realizar esta postura, pues algunos pequeños no se sienten cómodos, lo que podría provocar que se mueva en otradirecciones y caer si no lo sujetas adecuadamente.  

Con ayuda de estos ejercicios se fortalecen los músculos del cuello, hombros, brazos y espalda. Procura realizarlos un par de minutos al día, todos los días, con esto, podrás impulsar a tu bebé a que gatee muy pronto. 

 

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Técnica casera para que los niños aprendan a manejar su frustración y enojo

abril 29, 2021

¿Habías escuchado alguna vez hablar sobre el bote o frasco de los gritos? Se trata de un recurso de educación emocional muy útil y que puedes preparar de forma casera para usarlo con tus hijos en su día a día. Con este tarro, nos centramos en emociones relacionadas con el enfado, el enojo, la frustración y todo aquello que, en ocasiones, a nosotros como adultos, nos gustaría poder gritar para desahogarnos. ¡Muy útil para evitar que los enojos de los niños lleguen a explotar!

Aunque no lo parezca, desde bien pequeños, los niños y niñas pasan por una gran cantidad de emociones al día: pueden estar alegres, enfadados, tristes, frustrados, celosos, etc. Esto conlleva simultáneamente un trabajo por su parte que requiere comprensión, aceptación y control sobre dichas emociones, y no es tarea fácil. Al principio no entienden nada de lo que les ocurre, no saben calmarse o controlarse; es por este motivo, que nosotros como adultos, debemos de acompañarlos en este viaje de las emociones para ayudarlos a saber gestionarlas y a entender por qué les ocurre esto. ¡Nos ponemos en marcha con nuestro frasco de los gritos!

MATERIALES

  • Frasco o tarro con tapa
  • Folio
  • Tijeras
  • Lápiz, crayolas, colores, marcatextos, etc.
  • Pegatinas (opcional)
  • Fotografía (opcional)

Cada vez son más los padres que utilizan esta técnica del frasco de los gritos en casa. Y es que resulta muy interesante para enseñar a los niños a comprender emociones tan complicadas como la ira o la frustración. Si tú también quieres probar a usarlo con tu familia, lo primero que debes hacer es preparar el bote. Una vez que tienes los materiales, es muy sencillo hacer nuestro frasco de los gritos casero (o como se dice hoy en día (Do It Yourself DIY). Sigue el paso a paso:

1. Buscamos un tarro con tapa que tengamos por casa. Se pueden usar botes de todos los tipos: de los que contienen alimentos en conserva, la base de una botella ancha cortada (cuidado para que no queden bordes peligrosos)… Recuerda que si es un bote de cristal, tendrás que tener mucho cuidado al usarlo (por ello, no es apto para los niños más pequeños). Como alternativa, podéis usar botes de plástico para evitar accidentes.

2. Una vez que hemos seleccionado el que será nuestro bote de los gritos (y está completamente limpio) llega el momento de personalizarlo. Te recomendamos que hagas partícipe al niño o la niña en el proceso creativo.

Para decorar nuestro bote puedes poner una fotografía, hacer un dibujo del pequeño, dibujar algo que le represente y/o le guste, o simplemente puedes pegar una pegatina que le llame la atención. También tu hijo o hija puede decorarlo libremente como más le guste. Nosotros hemos optado por poner una etiqueta en la que se puede leer ‘El frasco de los gritos’ para que el niño sepa en todo momento el objetivo de este recurso.

Esto dependerá de la edad del niño o niña con el que lo vayamos a realizar y sus preferencias.

3. Una vez tengamos el dibujo o sepamos cómo lo vamos a personalizar, lo pegamos en el bote o frasco y lo dejamos en un lugar que esté siempre al alcance de los niños y niñas y sea visible.

¿Ya tienes listo el bote de los gritos? ¡Excelente! Vamos a aprender ahora cómo utilizar este recurso para que forme parte de los recursos de educación emocional que pones a disposición de tu hijo o hija.

– Cuando el niño muestre enfado, enojo, frustración, y veamos que necesita desahogarse, que siente esa necesidad de gritar o de un momento a otro explotará, es el momento idóneo para pedirle que coja su frasco de los gritos. Le pediremos que abra su bote de los gritos y grite con todas sus fuerzas dentro de él.

– A continuación, le diremos que lo cierre bien fuerte para que el grito no escape. Es importante tener en cuenta que solo es válido un grito por cada enojo.

De esta manera conseguiremos relajar de inmediato al niño o niña y podremos hablar con él sobre lo que ha pasado. Al proponerle esta técnica cuando vemos que el enojo está cerca (tú, como madre o padre de tu hijo o hija eres quien mejor sabe anticiparse cuando la explosión emocional está próxima), conseguiremos desviar su atención y ayudarle a desahogar el grito. De esta forma, evitaremos que el berrinche llegue a estallar.

Es importante que el niño o niña conozca bien el funcionamiento del frasco y sus normas antes de ponerlo en práctica. Esto significa que les debemos información y recordárselas de vez en cuando para que no se le olviden.

Al principio tendremos que recordarle que puede usarlo, después ya se acordará de que lo tiene a su disposición. Te sorprenderá que, incluso, te lo pedirá siempre que lo necesite. Será un recurso de gestión emocional que le ayudará mucho y que, incluso, lo podemos usar nosotros los padres para manejar nuestros propios enfados y frustraciones.

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Consejos para favorecer el descanso de tu bebé

abril 29, 2021

Dormir es de vital importancia para el desarrollo infantil, por ello, una adecuada rutina de sueño es esencial para su salud; de esta manera se promueve el estado de alerta y se contribuye a formar una buena memoria. 

Es importante que los padres ayuden a sus hijos a adquirir buenos hábitos de dormir desde una edad temprana para promover un correcto desarrollo y evitar episodios de irritabilidad por falta de descanso. 

De acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, los bebés de entre y 11 meses necesitan dormir de 12 a 15 horas diarias, incluyendo siestas. Es importante que a esta edad no duerman menos de 10 horas ni más de 18. 

Con ayuda de las siguientes recomendaciones, podrías formar hábitos saludables del sueño en tu bebé: 

  1. Crea un ambiente oscuro y silencioso durante la noche.
  2. Determina una hora regular para acostarse.
  3. Establece rutinas para antes de dormir, como: darse un baño, tomar la cena o leer un cuento. 
  4. Evita la exposición a pantallas y actividad física al menos una hora antes de dormir. 
  5. Establece asociaciones positivas hacia el sueño de tu pequeña o pequeño.  

A la hora de acostarlo: 

  • Colócalo boca arribaal asumir esta posición son menos propensos al síndrome de muerte súbita del lactante. 
  • Evita usar cobijas pesadas o edredones que puedan interferir con su movilidad o respiración.
  • Retira almohadas, juguetes muñecos de peluche y mantas del lugar donde duerme.

Compartir la recámara o la cama es una práctica que puede ayudarte a estar pendiente de lo que pueda suceder durante la noche.

Promover las horas de siesta durante el día ayudará a que tu bebé recupere energía, complete sus horas de sueño totales y tenga un mejor humor durante la tarde. Recuerda que el sueño nocturno es parte esencial para el óptimo desarrollo físico y cognitivo, motivo por el cual será esencial evitar las desveladas.

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El balbuceo: un paso a sus primeras palabras

abril 2, 2021

El balbuceo de tu bebé es de suma importancia debido a que así comienza a desarrollar la habilidad del habla. La primera manifestación sonora del bebé es el llanto, seguido de las risas, sonidos guturales  y vocálicos, que en un inicio son producidos por un reflejo.

Tu bebé puede balbucear desde los primeros meses de vida con sonidos cortos y largos. Este ejercicio lleva a tu bebé a decir sus primeras palabras y paulatinamente a formar frases cada vez más complejas.

Como en cualquier otra habilidad, cada pequeño tiene su propio ritmo de desarrollo. Alrededor de los seis meses de edad, a la vez que cambia la forma y tamaño de la su cavidad bucal, y el cerebro sigue madurando, los bebés pasan de emitir gorgoteos a sílabas como “da” o “ba”.

Estas primeras demostraciones carecen de un valor comunicativo, pues es una manera de ir entrenando su boca, músculos faciales y cuerdas vocales para poder aprender a hablar.

El balbuceo es un paso a sus primeras palabras

Los niños pasan de esas vocalizaciones a juegos vocálicos, como el balbuceo reduplicativo y el balbuceo no reduplicativo. Te explicamos a qué se refiere cada uno:

Balbuceo reduplicativo: Es cuando los niños repiten dos sílabas iguales “mamá” o  “tatá”.

Balbuceo no reduplicativo: Es una etapa posterior en la que repiten sílabas diferentes, con cierta entonación. Representa una forma de hablar en la que no dicen palabras todavía pero es parecida a la de los adultos, se observa la construcción de una jerga o lenguaje propio.

En este proceso entre el balbuceo y las primeras palabras los niños relacionan la  información que reciben sobre el entorno o determinado objeto y crearán su propio lenguaje utilizando la unión de varios sonidos semejantes a una palabra para referirse a algo siempre de la misma forma. Por ejemplo, cuando dicen “gua gua”, para referirse a un perro. Finalmente, esos sonidos evolucionarán hasta la primera palabra.

Mientras tu bebé esté rodeado de personas que platiquen con él, fortalecerá su habilidad para hablar.

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10 Consejos para corregir la mala conducta en los niños pequeños

abril 2, 2021

Son muchas las ocasiones en las que el comportamiento de su hijo le llena el corazón de calidez y cariño. Pero hay otras en las que, probablemente, lo enloquezca un poco. Por ser un niño pequeño o en edad preescolar, su hijo carece de autocontrol para expresar su enojo con tranquilidad y es probable y natural que ataque, golpee o muerda por frustración.

Si bien los arrebatos son normales, en especial durante los berrinches, hay cosas que puede hacer para moldear el comportamiento de su hijo. 

  1. Enséñele las reglas de la casa. Los niños no conocen las reglas de la casa hasta que se le enseñan, por lo que esto es una de sus responsabilidades importantes en la crianza. Es habitual que los niños pequeños estén interesados en tocar y explorar, por lo que si hay cosas valiosas que usted no quiere que toquen, escóndalas o quítelas de donde estén. Piense en la posibilidad de organizar un espacio en su casa donde su hijo pueda jugar con libros y juguetes. Siempre que el niño no obedezca una regla importante, hay que amonestarlo de inmediato para que entienda exactamente qué es lo que hizo mal.
  2. Las amenazas están sobrevaloradas. Siempre es más eficaz reforzar de manera positiva las conductas deseadas y enseñar a los niños conductas alternativas en vez de tan solo decir «Deja eso o ya verás».  Dígales que la próxima vez que estén enojados, deberán usar sus palabras.
  3. Presente distracciones saludables. A la vez que enseña a su hijo a responder de otras maneras, no hay nada de malo en distraerlo a veces o probar otro método. Siempre y cuando no lo esté «sobornando» para que se comporte de otra manera ofreciéndole dulces. Por ejemplo, no hay nada de malo con cambiar intencionalmente su foco de atención.
  4. «Contrólate«.  Bueno, todavía no puede. Recuerde que los niños pequeños, por naturaleza, tienen poco autocontrol. Necesitan que les enseñen a no patear, golpear o morder cuando están enojados, sino a expresar sus sentimientos con palabras.
  5. «No tenemos que lastimarnos«.  Supervise a su hijo con atención cuando esté discutiendo con sus compañeros de juego. Si el conflicto es leve, mantenga su distancia y permita que los niños lo resuelvan solos. No obstante, debe intervenir cuando los niños se involucran en una pelea física que sigue aún después de que les dice que se detengan o cuando un niño parece tener una ira incontrolable y está agrediendo o mordiendo al otro. Separe a los niños y manténgalos así hasta que se hayan tranquilizado. Si la pelea fuera demasiado violenta, tal vez tenga que dar por terminada la sesión de juego. Deje en claro que no importa quién «empezó».  Intentar lastimarse no tiene excusa.
  6. Alternativas a la pelea. Enseñe a su hijo a decir «no» en un tono de voz firme, a dar la espalda o a buscar llegar a un acuerdo en vez de pelear físicamente. A través del ejemplo le está enseñando a su hijo a resolver las discrepancias con palabras, de manera más eficaz y civilizada, en vez de usar la violencia física.
  7. «¡Bien hecho!»  Elogie a su hijo cuando su comportamiento es adecuado y explíquele cómo se está comportando como una persona «grande» siempre que aplica estas tácticas en vez de pegar, patear o morder. Y siempre reafirme y elogie las conductas cuando vea a su hijo ser amable y gentil.
  8. Las pausas obligadas están bien. Tampoco hay nada de malo en poner a su hijo en una pausa obligada cuando se porte mal; estas pausas pueden usarse en niños desde el primer año. Consulte más información en Cómo poner en práctica las «pausas obligadas«.
  9. Controle su propio carácter. Esté siempre atento a su propia conducta cuando esté cerca de su hijo. Una de las mejores maneras de enseñarle el comportamiento adecuado es controlando su propio carácter. Si usted expresa su enojo con tranquilidad y discreción, es probable que su hijo siga su ejemplo.
  10. Manténgase firme. Si debe disciplinar a su hijo, no se sienta culpable; y no se disculpe bajo ninguna circunstancia. Si su hijo percibe sus sentimientos encontrados, se convencerá de que lo que hizo estuvo bien y que usted es el «malo». Aunque disciplinar a un hijo nunca es agradable, es una parte necesaria de la crianza y no hay razón para sentirse culpable. Es preciso que su hijo entienda cuando está equivocado; es importante que asuma la responsabilidad de sus actos y que esté dispuesto a aceptar las consecuencias.

Cuándo hay que llamar al pediatra:

Si su hijo parece estar agresivo más de lo normal por más de un par de semanas y usted no puede manejar solo esa conducta, consulte al pediatra. Otras señales de advertencia incluyen:

  • Lesiones, a sí mismo o en otros niños (marcas de dientes, moretones, lesiones en la cabeza).
  • Ataques a usted o a otros adultos.
  • Que la escuela o los vecinos lo envíen de vuelta a casa o le prohíban jugar.
  • Su propio temor por la seguridad de quienes lo rodean.

La señal de advertencia más importante es la frecuencia de los arrebatos. A veces los niños con trastornos de comportamiento agresivo pasan varios días o una o dos semanas sin incidentes e incluso se pueden comportar de manera encantadora durante ese tiempo, pero pocos pueden pasar todo un mes sin meterse en problemas al menos una vez.

Una vez que encuentra varias maneras eficaces de recompensar el buen comportamiento y desalentar el malo, se pueden usar para establecer un método que funcione tanto en casa como fuera de casa. Puede que el avance sea lento, pero se suelen tener éxito si se empiezan cuando el trastorno apenas está comenzando a desarrollarse.

Recuerde:

La mejor manera de moldear el comportamiento agresivo es ofrecer a su hijo una vida familiar estable y segura en el hogar con disciplina firme y cariñosa, además de supervisión de tiempo completo durante los primeros cinco años de vida.

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TEST DE LOS 3 DESEOS para saber si tus pequeños son felices

abril 2, 2021

Puede haber muchos temas en los que los puntos de vista de los padres de familia del mundo no coincidan. Cada uno tenemos una manera diferente de educar a los niños. Pero, sin duda, la mayoría contestarían que su mayor deseo es que sus hijos sean felices; en este aspecto estamos casi todos de acuerdo. Pero, ¿qué es la felicidad para los niños? Para descubrir si nuestros hijos son felices realmente te propongo el test de los 3 deseos, una herramienta sencilla que nos puede dar una idea de cómo se sienten los pequeños.

¿Qué es la felicidad para los niños?

A la hora de definir la felicidad podríamos hablar de ‘un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien, ni sufrimientos que atormenten’.

Es verdad que hay otros elementos en la definición de felicidad, como el cumplimiento de metas, deseos y objetivos, pero hablando de los niños, podemos dejar en segundo plano este aspecto, ya que afortunadamente aún no deben preocuparse grandemente por temas de logro más allá de temas escolares (que nosotros no debemos sobrevalorar más allá de lo que tiene que ver con el esfuerzo).

La felicidad, además, como todos sabemos es subjetiva y relativa. Dos niños, en este caso, bajo las mismas circunstancias, no necesariamente experimentarán la misma sensación de bienestar, autoestima y plenitud.

Para ser felices a veces no es necesaria ninguna condición previa, y así, hay niños que parecen siempre estar felices y sentirse a gusto con la vida y con aquello que tienen a su alrededor; y niños que, pese a que tienen todas las condiciones para estar bien, parecen estar siempre insatisfechos y desear más.

Para que los niños alcancen un estado de satisfacción cercano a lo que definimos como felicidad, debemos proporcionarles algunas condiciones externas básicas como:

  • Necesidades básicas de alimentación, casa, vestido, etc.
  • Acceso a la educación ya sea en sistema escolarizado o homeschooling.
  • Acceso a servicios médicos.
  • Sentirse protegido y amado por sus padres o tutores.
  • Formación en valores.
  • Ambiente de respeto y armonía en casa.
  • Ambiente escolar sano.
  • Relaciones sociales con pares y adultos positivas.
  • Momento de juego y recreación.
  • Estilo de crianza que le permita sentirse apreciado en todo momento.
  • No existan factores de estrés importantes como una separación conflictiva de los padres, una enfermedad en la familia, problemas financieros, etc.

Si bien hay aspectos que están dados por el temperamento, la confianza en él mismo y la personalidad de cada niño, muchos de los aspectos mencionados dependen del medio y el estilo de crianza que en los que se vean envueltos, por eso es muy importante no perderlos de vista.

Conoce el test de los 3 deseos para saber si tu hijo es feliz

Una pregunta que yo utilizo mucho en terapia para saber si un niño está en el canal de satisfacción y felicidad o, por el contrario, si algo le agobia o le preocupa es la siguiente: Si pudieras pedir tres deseos (lo que fuera), ¿qué deseos pedirías?

A partir de su respuesta, podemos saber un poco más de su personalidad, de su nivel de satisfacción con su vida actual y de sus preocupaciones o agobios. Las contestaciones de los niños se podrían agrupar de tres formas:

Si el niño es feliz

De un niño feliz, tenemos que esperar respuestas despreocupadas del tipo:

Yo desearía…

  • Tener superpoderes
  • Un juguete o todos los juguetes del mundo
  • Una mascota
  • Un helado
  • Un videojuego
  • Más deseos
  • Un viaje, etc.

Si el niño es especialmente sensible

Hay niños que en sus respuestas reflejan deseos no solo para ellos sino para otros, o preocupaciones generales sobre el mundo o temas ambientales, lo cual nos deja saber más sobre su personalidad y su sensibilidad:

  • Que mi familia siempre esté feliz
  • Que mi papá no trabaje tanto
  • Que nadie se muera
  • Que no haya guerras
  • Que no haya más contaminación
  • Que los animales no se extingan
  • Que no haya gente mala
  • Que no haya temblores ni desastres naturales

Cuando algo agobia al niño

Sin embargo, hay respuestas más específicas con su situación de vida, que nos hablan acerca de un agobio o factor de estrés que probablemente le esté restando la sensación de ser felices tales como:

  • Que mi mamá y mi papá no se peleen
  • Que mis padres tengan más dinero
  • Que mi papá no esté tan enojado siempre
  • Tener más amigos
  • Sacar mejores calificaciones
  • No tener que ir al colegio
  • Ser más delgado
  • Ser más inteligente
  • No tener pesadillas

Sobra decir el tipo de preocupación que reflejan cada una de estas respuestas: dificultades en el área familiar, social, personal, miedos, falta de confianza en uno mismo etc.